En los sótanos de Járkov bajo las bombas: “Es nuestra ciudad, es nuestro hogar”

En la avenida de Moscú, en Járkov, la segunda ciudad de Ucrania, hay un refugio en el que Vadym Stoyank y sus amigos beben por la noche hasta caer redondos. “Es la mejor manera para olvidar el sonido de las bombas”, cuenta. La artillería ucrania y los misiles rusos se oyen a cada hora. A partir del toque de queda, a las ocho de la tarde, el poderío militar del invasor se desata con explosiones que hielan la sangre y que solo el alcohol, dice Stoyank, les permite superar.

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